Día 5 Erg Chebbi – Merzouga

6 de la mañana, otra vez, “oh, hei, oh, hei”…

 

La ruta de este día tenía dos puntos clave: el paso de las famosas dunas y el viento.

Amanecemos muy ilusionados por nuestro liderato de la categoría Corporate. Además, ha venido nuestro compañero Rubén para acompañarnos estos dos días, no podemos fallar.
 

La ruta no tiene mucha complicación: 113km y 444 de desnivel. El paso de las dunas se encuentra a 4km de la salida, algo que se agradece ya que hay una Ola de Calor que haría imposible pasar las dunas a medio día. Salimos rápidos, no queremos entrar con todo el mogollón en las dunas. Los “pros” las pasan montados, pero nosotros tenemos que echar los pies a tierra y recorrer los 3,4km empujando la bicicleta. Realmente este paso es mas espectáculo que otra cosa, ya que ciclísticamente hablando no aporta nada. Físicamente nos encontramos bien y Jordi empieza a marcar un ritmo alto al que Carlos y yo nos adaptamos. Entramos en pistas rodadoras y avanzamos rápido con el resto de equipos por detrás. Los dos integrantes de EY ruedan con nosotros, algo que agradecemos porque hacemos un grupo mas numeroso y compacto.
 

En el km 56, la organización debido a la dureza de la prueba, ofrece la posibilidad de que los participantes que quieran acortar directos al campamento por un tramo de carretera de 17 km lo puedan hacer bajo penalización de 14 horas. Nosotros no tomamos esta alternativa pero, muchas de las personas que la toman, por la tarde se arrepentirán de ello. La Titan es la Titan con sus 710km…
Se nos van uniendo mas participantes a nuestro grupo y acabamos entrando un grupo de diez participantes con un tiempo de 5:55 horas y en la posición 88 de la general.
Este día ya podemos disfrutar de una tarde tranquila en el hotel y de la piscina de este. No queremos cantar victoria ya que en la Titan nunca se sabe.

 

 

Día 6 Merzouga – Maadid

6 de la mañana, este “oh, hei” ya suena mucho mejor…
 

Los caras de los participantes son distintas, mucho mas animadas, mas sonrientes, mas felices, el final de esta carrera está cerca.
Último desayuno, último control de chip, último llenar Camelbak, última bocina de salida, pero tomamos la salida y el ritmo que imprime Jordi nuevamente es altísimo, no debemos despistarnos.
 

En seguida se empiezan a formar grandes grupos y las grandes llanuras invitan a navegar y recortar el  recorrido. Nosotros seguimos las balizas de la organización y vemos grupos que acortan con resultados positivos y otros con resultados negativos. Los últimos kilómetros se hacen pesados pero, en seguida, vemos el hotel y las banderolas de Powerade al fondo. Nos empieza a entrar en el cuerpo una alegría desproporcionada. Encaminamos la recta de meta y vemos, por detrás del arco a toda la gente que nos ha acompañado durante estos días: nuestro compañero Rubén y su mujer, la gente de la organización, los fisios Jordi y Mayte, la gente de Karacol, a amigos que estaban allí y a tanta y tanta gente que durante estos seis días han pasado de ser desconocidos a amigos. Pasamos por debajo del arco y se te vienen a la cabeza una cantidad inimaginable de recuerdos de estos seis días, de ese tobogán de emociones que es la Titan. Yo me considero una persona muy fuerte, pero son tantas las emociones que te llegan en ese momento, que te ablandas. Cruzamos la meta los tres juntos, porque esto lo hemos hecho juntos y, en cuanto éramos conscientes de que por fín habíamos acabado y habíamos conseguido nuestro objetivo, nos abrazamos fuertemente, porque no ha sido fácil. Acto seguido abrazamos a nuestros compañeros del equipo EY, buenos amigos ya, y al poco aplaudimos y felicitamos al equipo Primaflor, que entró a los pocos minutos y que hicieron una carrera muy constante. Se nos acercan Manu Tajada, Felix Dot y Juan Porcar, quienes nos dan nuestro preciado fósil y a los que felicitamos por una carrera espectacular de principio a fin.
 

Cruzar la meta de la Titan es algo especial, y que solo lo saben aquellos que la han cruzado en alguna ocasión, pero este año lo ha sido mucho mas. He conocido de otra manera a mis compañeros Jordi y Carlos. Hemos pasado momentos buenos y no tan buenos, pero los hemos superado. Hemos reído y sufrido, pero lo hemos hecho juntos, hemos sido un equipo, el equipo Corporate Powerade. ¿Porqué hemos ganado?, porque hemos fallado menos que el resto, ni mas ni menos. La Titan Desert es una carrera por eliminación y de coco, mucho coco.

Por la noche la organización nos entregó el premio como primer equipo de la Categoría Corporate, y a los “pros” Powerade el primer premio por Equipos.

Para mi, esta Titan, ha sido la CARRERA con letras mayúsculas, por su longitud, por su dureza, por la gente que he conocido (hemos cambiado equipaciones con tantos equipos…), por el esfuerzo, por el trabajo, por defender el nombre de una empresa, Coca Cola a través de su marca Powerade. El año pasado la acabé y dije. “no volveré”, pero volví. Este año la he acabado y pienso: “ya quiero volver”.

Os animo a todos aquellos que querías saber de qué sois capaces, que os inscribáis en la Titan Desert 2015, una prueba dura, pero que te deja algo en el corazón y la cabeza que es difícil de explicar.
 

Dar las gracias a la organización de RPM por hacerlo todo lo bien que lo hacen (Juan, Manu, Felix, Victor, Monica, Arnau, Trina y tantos que no recuerdo). A Powerade por haberme dejado ir y a mis compañeros Jordi y Carlos por haber pasado esta semana juntos.


Nos vemos en la Titan Desert 2015.

Continuará…
Written by Ignacio Forcen