Este año aprovechando unos días festivos, decidimos acercarnos a los Alpes franceses con un objetivo claro: subir al mítico Alpe d’Huez en bicicleta y recorrer los legendarios puertos alpinos, famosos por el paso del Tour de Francia.

 

Una vez te adentras en las montañas, además de poder contemplar unos paisajes incomparables e “hipnotizantes”, sorprende ver la gran afluencia de ciclistas que recorren esas espectaculares carreteras. Durante los días que estuvimos allí visitamos puertos como La Croix de Fer, El Glandon, La Madeleine o El Galibier; la lista de puertos que se concentran en pocos quilómetros es casi infinita, y en todos ellos puedes encontrar cantidad de ciclistas que intentan subir sus duras rampas “dando lo mejor de sí”.

Durante la ascensión en bicicleta al Alpe d’Huez, que era el gran objetivo de este viaje, las emociones corrían a flor de piel. En la aproximación a la población de Bourg d’Oisans, pueblo donde empieza la subida, era espectacular ver la gran cantidad de ciclistas que iban y venían por la carretera, pero además la gran mayoría de coches que circulaban, que llevaban alguna bicicleta en su interior o colgada en el vehículo. Una vez salimos de Bourg d’Oisans enseguida empiezó el puerto con una rampa durísima que nos dio la bienvenida y puso en sobre aviso de lo que nos esperaba:  13,5 quilómetros de gran dureza.

dónde alojarse y practicar bicicleta de carretera en alpe d´huezUna vez te encuentras en medio de la ascensión y vas avanzando por cada una de las míticas 21 curvas de herradura del puerto, observas la placa conmemorativa que se dedica al ganador de las etapas que finalizan en el puerto. En ellas aparecen nombres como: Marco Pantani, Joaquim Agostinho, Lucho Herrera, Carlos Sastre, Fausto Coppi o Lance Armstrong entre otros que te hacen rememorar las grandes etapas que míticamente todos los apasionados del ciclismo hemos visto por la tele... :D

En toda la subida se respira una atmósfera mágica, el suelo pintado animando los ciclistas profesionales, los pueblos decorados con maillots del Tour, fotógrafos que te hacen fotos… y en medio “tú”, gozando de aquel espectáculo, mientras sufres en cada pedalada intentando llegar al final.  

Una vez consigues alcanzar la cima te encuentras un “escenografía” que casi podríamos catalogar de “única”: bares y más bares a cada lado de la carretera, tiendas con souvenirs, un podio para hacerte fotos, tiendas de alquiler de bicicletas y sobre todo: “ciclistas exhaustos por el esfuerzo con cara de felicidad y orgullo por haber alcanzado la cumbre”.   

Para alojarnos  decidimos alquilar un apartamento situado en el corazón de los Alpes, en plena naturaleza, situado en la pequeña población de Saint Jean d’Arves. La población que no llega a 300 habitantes está situada subiendo el puerto de La Croix de Fer, desde la localidad de Saint Jean de Maurienne, con una altitud de 1500. Sin lugar a duda, toda la población vive volcada al esquí, formando parte del dominio esquiable conocido como Les Sybelles (http://www.sybelles.com/fr/index-hiver.aspx), pero cuando llega el verano las estaciones de esquí aprovechan las instalaciones para montar auténticos parques familiares con la finalidad de atraer turistas. Aquí podemos encontrar castillos hinchables para los niños, espectáculos de baile y payasos, tiro con arco, cine, guardería… e incluso un pequeño Bike Park para los amantes de la bicicleta de montaña.

Sin duda, los Alpes son un lugar único donde la bicicleta se vive con una gran intensidad y se respira un ambiente de puro ciclismo. Los amantes y apasionados de este deporte deberían visitar al menos en una ocasión estos parajes y dejarse impregnar de toda su magia.

ciclismo de carretera en los alpes franceses

Enjoy & Ride,

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