Si hace poco que decidiste sacar tu bicicleta del trastero y darle una vida útil, y a consecuencia de ello te has aficionado al ciclismo, quizás hayas escuchado una serie de recomendaciones respecto la manera de llevar a cabo los entrenamientos que mucho distan de lo cierto.

Se trata de falsas creencias que van pasando de boca en boca, y que constituyen mitos acerca del ciclismo. Conocer estos mitos nos ayudará a identificarlos y a evitarlos, con el objetivo de que no interfieran negativamente en nuestra práctica.

Con esta intención te contamos, a continuación, 5 mitos seguramente habrás escuchado y que deberás ignorar. No nos aportan nada bueno a la hora de salir a pedalear, más bien al contrario; pueden ser fuentes de problemas, cansancios y accidentes que se podrían haber evitado.

Mitos sobre la práctica del ciclismo

1.Come muchos hidratos de carbono antes de iniciar un entrenamiento

Que los hidratos de carbono son buenos alimentos para optimizar nuestro entrenamiento no supone ningún secreto. Nos aportan la energía necesaria para poder llevar a cabo nuestro esfuerzo de manera eficiente. Ahora bien; para experimentar sus beneficios debemos saber cómo hacer uso de ellos, y en que medida.

La primera premisa que debemos tener clara es que entrenar con la barriga demasiado llena no nos facilita. Más bien, nos perjudica. Todos hemos experimentado sus efectos; nos vuelve lentos, además de aumentar nuestra fatiga. Por ello, no es recomendable comer mucho antes de entrenar; es mejor aportarle a nuestro organismo la cantidad de alimentos que necesita, para cubrir las reservas nutricionales sin pasarnos. Comer de manera moderada resulta la mejor opción.

Otra premisa a tener clara es que la alimentación equilibrada es la más adecuada. En ella deberán existir hidratos, pero también vitaminas, fibra y otros elementos nutricionales.

2.Entrena siempre a la misma velocidad

Cuando realizamos una carrera o queremos mejorar nuestra marca puede ser interesante entrenar a velocidad constante, o aumentarla poco a poco. No obstante, cuando realizamos un entrenamiento, deberemos tener en cuenta también nuestra resistencia física, sobre todo si el objetivo de nuestro entrenamiento se basa en mantenernos en forma o disfrutar del momento, más que prepararnos de manera profesional.

En este sentido, realizar cambios de velocidad es recomendable pues nos va a permitir gestionar de mejor manera nuestras capacidades y resistencias. Debemos tener en cuenta que, si entrenamos por afición, la conservación de nuestra salud es fundamental y, por tanto, forzar nuestro organismo puede ser contraproducente.

3.El mejor entrenamiento es aquel que se hace seguido, sin parar.

Las paradas pueden ser necesarias en diferentes momentos de nuestro entrenamiento. Ya sea porque el terreno exige mucha entrega por nuestra parte, para comer y beber o simplemente para descansar y evitar sobreesfuerzos. Parar en los momentos necesarios puede ser positivo para terminar nuestro entrenamiento en mejor estado.

No obstante, las paradas deberán ser cortas; de esta manera, nuestros músculos no tendrán tiempo a enfriarse y perder elasticidad, y podremos seguir nuestro entrenamiento con facilidad.

4.Infla los neumáticos hasta el máximo posible

En ocasiones puede ser bueno inflar mucho nuestros neumáticos. Por ejemplo, en el ciclismo de pista, puede facilitar la velocidad. No obstante, cuando realizamos ciclismo de exterior, como es el ciclismo de carrera y/o de montaña, puede ser contraproducente. Para estos tipos de ciclismo se recomienda usar neumáticos anchos y con una presión que oscile entre 28 y 95 psi. De esta forma, facilitaremos que nuestra bici se adhiera mejor a la inestabilidad del terreno por la que circula, y esta mejor amortiguación nos hará pedalear de manera más cómoda, además de reducir la posibilidad de pinchar y de sufrir un accidente.

5.Los guantes, solo cuando hace frío

El calor puede dificultar nuestra sesión de entrenamiento, es cierto. Por ello, se recomienda evitar las horas centrales y de mas sol para pedalear, así como mantenerse bien hidratados y proteger nuestra piel. Ahora bien, es un error pensar que los guantes pueden perjudicarnos, pues su función es siempre beneficiosa. Además de ofrecer función térmica, protegen nuestras manos de las inclemencias climatológicas, del aire que impacta en ellas (sobre todo si vamos a mucha velocidad) y de los roces que puedan sufrir con el constante contacto con la bicicleta.

Una vez conocidos estos cinco mitos, podrás disfrutar de tus sesiones de ciclismo de una manera más ventajosa y evitar problemas y accidentes.

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 Créditos foto: riskms